miércoles, 7 de junio de 2017

Arroyo Huenes (Monachil - Granada)













Inicio el recorrido de hoy  en el puente de los Siete Ojos, en la carretera que une la Zubia con la Cortijuela. Pretendo caminar  junto al arroyo Huenes hasta cerca de su desembocadura en el río Monachil, en la propia población. 

Este arroyo solo muestra agua en los inviernos ya que se alimenta de las nevadas en cotas más altas o bien cuando se produce alguna tormenta. Nace a 1.900 metros de altitud, en las estribaciones del Pico del Trevenque, en su  cara norte y buena parte de su recorrido lo hace rodeando el amplio Cerro Huenes.

Justo en el Puente de los Siete Ojos nace la acequia de Los Llanos que voy a usar como hilo conductor, barranco abajo, hasta donde los cultivos o la espesura me lo prohiban.

Durante el recorrido me distanciaré tanto del arroyo como de la acequia para visitar algunos abrigos, los más llamativos, de los abundantes que hay en los farallones rocosos que presenta esta ladera suroeste del Cerro Huenes.

Este primero se encuentra a una veintena de metros por encima del seco cauce y enfrentado a la carretera de acceso a la Cortijuela.



En este recorrido voy a avistar numerosas cuevas y abrigos ubicados a distintas alturas en la ladera. Me decido a visitar aquellos que atraen mi curiosidad y que el acceso no es excesivamente complicado.


Durante toda la bajada el recorrido de la acequia va a hacer de hilo conductor. Hoy en su primer tramo sin agua y aparentemente abandonada ya que está sucia aunque en buen estado. Una simple limpieza la dejaría habilitada en su totalidad.

Además de los pinos de repoblación y algunos reductos de encinas, lo que predomina son las aulagas, los romeros y tomillos, todos en floración.

Atraviesa la acequia el inicio del recorrido PR - A20 que también recorre el Cerro Huenes a media altura, para de forma circular, acabar una de sus trayectorias en el mismo puente donde yo he comenzado la bajada.


Unos metros por debajo del puente anterior me encuentro el único aporte de agua en todo el recorrido del arroyo. Una escasa aportación que sin embargo dará vida a la acequia hasta cuatro o cinco kilómetros más abajo.

La acequia cumpliendo su misión. Esta acequia se construyó para acercar el agua hasta los cultivos de Los Llanos, junto a Colinas Bermejas; incluso durante algún tiempo llegó a abastecer a parte de la población de La Zubia.

Todo el recorrido por el fondo del barranco en mi acompañamiento del arroyo destaca el aroma intenso y casi empalagoso de las aulagas en flor. Un aroma que una vez que se huele por primera vez no se olvidará fácilmente.


Allí donde el barranco se abre o las laderas presentan menos pendiente los romeros, aulagas y espartos cubren todo.

Sigo el trazado de la acequia que se acopla con bastante fidelidad al terreno que atraviesa. Así me encuentro zonas relativamente horizontales alternando con otros tramos de fuerte pendiente.

Sigo desviándome para visitar algunos abrigos como éste. Muchos de ellos con un piso cubierto de excrementos de cabras, parecen sus apriscos naturales.



Este era especialmente amplio y la bocana orientada hacia el suroeste lo hace especialmente acogedor y abrigado.

Reintegrándome al itinerario me encuentro uno de los cuernos de un macho cabrío de medidas muy apreciables, sin duda tuvo que ser un ejemplar magnífico.


Cuando el curso del arroyo se horizontaliza aparece un piso de arenas sueltas arrastradas por las tormentas de las laderas colindantes.

A escasos metros del propio cauce me encuentro esta estructura que me recuerda a otras avistadas en otras sierras: ¿calera?.



Y allí donde el terreno lo permite aparecen vestigios de antiguos asentamientos: muros confeccionados en piedra seca, algunos aterrazamientos, etc.


Prácticamente todo farrallón rocoso posee su cueva o abrigo, a veces se presentan grupos enteros.

Estos abrigos y cuevas presentan muchas manchas oscuras tiñendo la roca: concreciones de óxido de manganeso que cubren gran parte de las paredes.




De nuevo la acequia que ya ha perdido la poca agua que llevaba.

Formaciones rocosas en la margen izquierda del arroyo.



El barranco se abre definitivamente y aparecen los primeros sembrados junto a unas construcciones ganaderas.

Me estoy acercando a Monachil y aparecen los primeros cortijos. Este es estado ruinoso aunque los perros seguían protegiéndolo.




Enseguida accedo a la depresión del río Monachil.





Urbanización Cumbres Verdes perteneciente a La Zubia.

Cortijo y merendero  El Hervidero con el cerro de La Boca de la Pescá de fondo. Más atrás aun y a la derecha la Sierra del Manar.

Aspecto que adoptan estas colinas cuando la erosión hace mella en ellas.


De nuevo en el punto de partida. Aunque para volver he escogido otro itinerario. Desde los Llanos he remontada el cerro Huenes buscando el sendero que lo circunda PR-A20 para, ya por él, volver al punto de partida.


Para ampliar información:
file:///C:/Users/Phoenix/Downloads/7230-25624-1-PB.pdf
file:///C:/Users/Phoenix/Downloads/Dialnet-ElArroyoHuenesYElConglomeradoZubiaDiscusionGeomorf-1249243.pdf

Monachil, 13 de abril de 2017.